Nadie llega al número uno solo.
Robert Farah estaba a un partido de alcanzar uno de los sueños más grandes de su carrera. Frente a él estaban la cancha central de Wimbledon, casi cinco horas de competencia y una final que exigía mucho más que
Neurociencia para decidir, liderar y crecer.
Lluís Serra lleva más de veinte años haciendo la misma pregunta sobre cualquier escenario, sala de juntas o aula universitaria: ¿qué necesita pasar dentro del cerebro de esta audiencia para que decida cambiar? No es una pregunta retórica. Es